sábado, 2 de abril de 2011

Sonreía con la mirada a pesar de que parezca imposible

¿a dónde señorita? a las estrellas.


Y todo era una mierda hasta que hiciste mi vida completa. Y en realidad, más bien jodidamente maravillosa. No me lo esperaba. La gente que nos hace feliz no es nunca la gente que esperamos… Así que cuando encuentras a alguien, tienes que dar las gracias por ello.

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Se ve un jardín y bloques de edificios distribuidos a diversos niveles y distancias, cuanto más cerca más irreales, quién sabe si importados de Hong Kong o fruto de un "collage", atravesados de vez en cuando por calles quebradas, grúas rojas y retales de campo, talleres, desmontes, vertederos de chatarra, tejados sin rematar, excavadoras, alguna bandera. Todo esto debe de pillar por el barrio de casuchas que llevaba al cementerio; en aquellos caminos los novios de verano cortaban amapolas que lloraban pétalos rojos sobresu amor efímero.